En Monte Verde, cada espacio es una invitación a habitar la calma, respirar el paisaje y sentir la naturaleza desde adentro.
Más que un lugar para dormir, es un refugio para la conexión, la contemplación y el descanso profundo.
Aquí no solo te hospedamos:
te acompañamos a descubrir
un ritmo que te reconecta
con lo esencial
En Monte Verde la gastronomía es una experiencia consciente, un puente entre la tierra que cultivamos y el bienestar de tu cuerpo y espíritu. Aquí no solo comes: saboreas la frescura del campo, la dedicación de cada ingrediente y la calidez de una cocina que honra el ritmo natural de la vida.
Nuestro restaurante está abierto para huéspedes y visitantes, ofreciéndote platos preparados con ingredientes de nuestra huerta y productos frescos de la región. Cada comida es una invitación a disfrutar con presencia, comer despacio y apreciar los sabores auténticos del campo boyacense.
Nuestro restaurante ofrece servicio (con reserva previa) para que puedas:
Desayunar con calma antes de comenzar las experiencias del día.
Almorzar platos frescos y nutritivos cocinados con amor y leña.
Cenar en un ambiente tranquilo, acompañado de conversación consciente o silencio compartido.
En Monte Verde, cada comida es un regalo de la naturaleza, preparado con amor para ti.
¡Ven y saborea la auténtica frescura del campo!
En Monte Verde, la naturaleza no solo se contempla, se vive y se lleva contigo.
Nuestro Jardín Suculento es un espacio vivo donde cada planta ha crecido con cuidado, atención y amor... lista para encontrar su lugar en tu mundo.
Aquí, las suculentas se desarrollan en un ambiente protegido y nutritivo, mostrando texturas, formas y colores que despiertan la curiosidad y la conexión con la vida verde. Este jardín es un punto de encuentro entre tu sensibilidad y la fuerza tranquila de la naturaleza.
Camina entre cantidades de suculentas de distintos tamaños y especies. Permítete conectar con aquella planta que te “llame”. Cada visitante puede seleccionar su suculenta, llevarla a casa y continuar allí su crecimiento, como un recuerdo vivo de Monte Verde. Si lo deseas, podrás armar tu propio arreglo de suculentas en la matera de tu elección. Es una experiencia de contemplación activa, de cuidado consciente y de expresión personal. Recibirás orientación práctica para mantener tus suculentas saludables y vibrantes, tanto si eres principiante como si ya tienes experiencia.
Trae tu matera o elige una aquí, conecta con tu planta y llévate a casa un pedazo de serenidad verde.
¡El Jardín Suculento es una experiencia para todos, niños, adultos y amantes de la naturaleza que quieran llevarse una parte de Monte Verde consigo!
El arte no solo se observa: se siente, se vive y se expresa desde adentro. En Monte Verde, la expresión artística encuentra un territorio fértil: la luz, los colores del paisaje y la serenidad del entorno invitan a que tu creatividad fluya con presencia y espontaneidad.
Nuestro espacio de arte está diseñado para quienes desean descubrir, practicar o profundizar en técnicas artísticas rodeados de naturaleza y silencio. Aquí, el proceso creativo se convierte en una experiencia de contemplación, conexión y expansión personal.
Sumérgete en el mundo del color y la forma acompañado de tu pincel. Nuestros talleres están abiertos para todos los niveles. Explora la textura, los colores, los contrastes y la transformación lenta del trazo. Cada sesión se convierte en un ritual de creación, donde el proceso importa más que el resultado, y donde el entorno natural inspira cada línea, cada mezcla y cada pausa.
Ya sea que quieras encargar un retrato especial o recibir una clase privada de pintura, nuestro espacio artístico se adapta a tus necesidades.
Puedes:
Solicitar un retrato personalizado en la técnica que prefieras.
Programar una sesión individual de pintura guiada.
Crear obras inspiradas en personas, paisajes o momentos significativos.
Cada retrato es una conversación entre la vida y el artista que lo plasma.
¡Libera tu creatividad y vive el arte desde el corazón!
Cada mañana, el sol se eleva lentamente y el día comienza acompañado por el canto vivo del campo. Los gallos anuncian el amanecer, mientras cientos de aves llenan el aire con colores y melodías que despiertan los sentidos. Es un inicio lleno de energía serena, donde la naturaleza nos recuerda, sin esfuerzo, la belleza de lo simple.
Al despertar temprano, puedes presenciar el diálogo cotidiano de la finca: las cabras, curiosas y tranquilas, se preparan para el nuevo día; los patos y las gallinas esperan su alimento con natural entusiasmo. Participar en la alimentación de los animales se convierte en una experiencia cercana y significativa, disfrutada tanto por niños como por adultos.
Quienes deseen ir un poco más allá podrán aprender a ordeñar la cabra, conectando con una práctica tradicional que invita a valorar el tiempo, la paciencia y el origen de lo que consumimos.
Vivir la vida en el campo es abrir espacio para la conexión, el aprendizaje y la presencia, rodeados de seres que nos enseñan a habitar la calma y a honrar la sencillez de cada día.
¡Ven y comparte con la familia Monteverdiana!