Monte Verde nació en 2013 a partir de una pregunta sencilla y profunda:
¿por qué buscar tan lejos lo que ya existe en nuestro propio territorio?
En un viaje a Escocia, al contemplar paisajes que parecían lejanos y extraordinarios, comprendimos que esa misma belleza —y muchas más— habitaban en Colombia. Que no era necesario ir lejos para encontrar naturaleza, silencio y profundidad. Solo era necesario aprender a mirar y a cuidar.
Ese fue el inicio del llamado.
El lugar que hoy es Monte Verde fue, en sus inicios, un potrero abierto.
Con paciencia, trabajo constante y amor por la tierra, comenzamos a transformarlo.
Más del 90% de los árboles que hoy habitan este espacio fueron sembrados por nosotras. Cada árbol, cada sendero y cada jardín fue creado paso a paso, entendiendo que regenerar la tierra también es una forma de regenerarnos.
Con el tiempo, decidimos convertirnos en Reserva Natural de la Sociedad Civil, con el propósito de proteger el territorio y contribuir a la creación de un corredor biológico que conecta con el Santuario de Fauna y Flora Iguaque.
Monte Verde no se construyó desde un manual, sino desde la experiencia.
En el camino aprendimos carpintería, jardinería, arte, horticultura, etología, micología, construcción y muchas otras prácticas que hoy sostienen este proyecto.
Cada conocimiento fue integrado con respeto, curiosidad y presencia.
Nuestro hogar se fue llenando de vida: animales de granja que hoy son parte de la familia, huertas que alimentan, espacios que acogen y silencios que sostienen.
Monte Verde es nuestro hogar, pero también es una invitación.
Creemos profundamente que es posible crear una vida más consciente, más simple y más conectada con la naturaleza. Que cada persona puede transformar su entorno —y su vida— en un pequeño paraíso.
Por eso abrimos este espacio, para compartirlo, para inspirar y para recordar que lo esencial ya está aquí.
Crecer internamente y externamente.
Cuidar la tierra mientras ella nos cuida.
Ofrecer un refugio para quienes sienten el llamado del silencio, la naturaleza y la creación consciente.
Monte Verde no es solo un lugar que se visita.
Es una forma de habitar la vida.